
La navidad en Irlanda está estrechamente ligada a las costumbres religiosas. Las calles están perfectamente iluminadas y el ambiente navideño se respira en cada rincón.
Entre sus costumbres, está la decoración de los hogares adornados con motivos navideños. Nunca debe faltar la colocación de una gran vela roja en la entrada de la casa. Durante la Nochebuena, esta vela es encendida por el integrante más pequeño de la familia, como símbolo de bienvenida a la Sagrada Familia.
En vísperas de Navidad las familias asisten a misa, siendo la última actividad que se realiza durante el día. Luego, en cada hogar irlandés se saborean panecillos calientes y un irish coffee, que es una bebida caliente para aliviar el frío, preparada con café, whisky, azúcar y crema.
Durante la mañana del 25 de diciembre las familias se reúnen para abrir sus regalos. Alrededor de las 6 de la tarde, comienzan a disfrutar en familia de la cena de Navidad. Reunidos alrededor de la mesa, la familia y amigos saborean el banquete... pavo al horno relleno con patatas asadas y salsa de manzana, mantequilla y coñac, repollitos de Bruselas y zanahorias. Mientras que el postre suele ser budín con frutas, elaborado el día anterior para que tome un mejor sabor y consistencia. Durante la preparación del budín cada miembro de la familia debe revolver la mezcla antes de que el postre sea cocinado, buscando así, que la buena suerte permanezca en la familia.
El día 26 de Diciembre, se celebra el día de St. Stephen, una de las festividades más arraigadas. Durante este día se festeja el Wren Boys a lo largo de toda Irlanda. Los jóvenes con toda su energía y alegría salen a las calles vestidos de manera estrafalaria y desfilan ruidosamente en procesión. Suelen ir ataviados con máscaras y palos pidiendo dinero y cantando sus tradicionales melodías, y a todo aquel que les da ese donativo, le regalan una pluma cargada, según ellos, de buena suerte.
El día de Nochevieja, 31 de Diciembre, es costumbre en Irlanda limpiar la casa a fondo como señal de buen augurio y buena suerte en el año que llega. Se llena la casa de provisiones y la bodega de leña, con la esperanza de que el nuevo año sea igual de abundante.






